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El poder de elección intercambia manos y se traspasa a las manos del consumidor cada vez más, esto a su vez implica la democratización de algunos productos y servicios convirtiéndolos en “comodities”.

En este eco-sistema económico las características que pueda tener un producto para diferenciarse de otro ya no representan una gran ventaja competitiva en la mayoría de los casos, esto se debe a la asequibilidad de las tecnologías para reproducir o copiar dichas características.

Las empresas tienen frente a sí el reto de escoger entre competir en una batalla de precios (esto sucede sobretodo en los mercados de “comodities”), como por ejemplo Ryanair la aerolínea low-cost donde el servicio es prácticamente nulo.

La otra opción de las empresas es crear valor añadido basado en las relaciones establecidas con una masa crítica de clientes que permite posicionar una marca como superior permitiéndole cobrar más por el mismo servicio o producto, por ejemplo El Corte Inglés, la cadena de centros comerciales en donde el valor añadido se centra en la generación de confianza en la marca. Este acercamiento es lo que llamamos “estrategia CRM” y tiene como enfoque ayudar a las empresas a establecer unplan de acción que permita conocer las necesidades de sus clientes y responder a ellas con ofertas de valor altamente personalizadas dentro de un marketing mucho más segmentado.

Continua en la parte 4